Así es el título tal y como lo pensó, mi amiga, compañera, oreja, coequiper, madre e hija Little C, que de little no tiene nada. Cuando publicaron este cuento, le pusieron "El Deseo de la Inmortalidad" y perdió totalmente el sentido. Al menos, el que ella quiso darle.
In en un momento tenía la estatura de un metro setenta, pasados dos años fue de un metro ochenta y en el transcurso de los siguientes cuatro meses, aumentó aún más. In era infeliz y en algún momento de su corta vida deseó ser exterminada por dos o tres marcianos violentos.
Mort era un niño obeso, su rutina se basaba en controlar los alimentos que ingería, para no repetir siquiera un plato por mes. La capacidad de su estómago era abismal e incontrolable su deseo de comer en exceso. Sintiéndose obligado a la eterna amargura, Mort también quiso ser aniquilado por un grupo, en este caso, de gangsters.
Ali tenía la obsesión de blanquearse la piel, según ella su piel se oscurecía con el paso del tiempo. En una reunión entre compañeros, llegó a afirmar que, una vez que se dejó estar, quedó tan negra como el carbón. Tenía fama de mitómana por lo que nunca era tomada en serio, y esta era razón suficiente para que deseara morir en un desierto al contacto con el sol mientras su piel se hacía cenizas.
Dad era un hombre generoso, pero triste. Tenía treinta y nueve hijos y veintisiete ex-esposas, trabajaba de minero pero su esfuerzo no alcanzaba para sostener a una familia tan numerosa por lo que no podía disfrutar de nada, así que optó simplemente por respirar. Dad deseaba ser arrastrado por una locomotora a vapor el día de su cumpleaños número cincuenta.
Todos ellos desearon morir en el mismo momento, y el deseo se hizo realidad con algunas modificaciones: In murió asesinada por unos gangsters, Mort fue exterminado por unos marcianos violentos, Ali murió atropellada por una locomotora a vapor el día de su cumpleaños y Dad murió en el desierto disecado por el sol.
Inmortalidad escuchó con gran asombro la historia que su abuelo le contaba, tratando de entender las paradojas del deseo y después dijo: - Abuelo, yo deseo no morir jamás.
domingo, 15 de julio de 2012
jueves, 17 de mayo de 2012
En el lugar equivocado
Me sentí confundida cuando no escuché el sonido del despertador como todos los días. ¿Qué pasaba? ¿Me habría olvidado de configurarlo?
Estaba desconcertada, porque no reconocía ni por casualidad el color de las paredes, y no sentía el olor a jazmines y lirios provenientes de mi patio.
Una luz me encandilaba, pero no era el sol, lo comprobé cuando levanté la vista. Se trataba de una lámpara de luces plateadas, de tamaño comparable al de un televisor. No tenía un espejo cerca, pero sabía a ciencia cierta que mis pupilas estaban contraídas, y que no tardaría mucho en darme vuelta hasta quedar boca abajo sobre algo que parecía un colchón.
Tampoco demoré demasiado tiempo en darme cuenta que no estaba en mi cama, sino en algo más duro, más grueso e incómodo. No sé si era madera o metal, pero no se parecía en nada a mi cama.
Quise buscar mis cobijas y no las encontré; quise sentir el peso del cuerpo de mi gato sobre mis pies y tampoco lo logré. Me di cuenta también que mis movimientos era más rápidos, que el aire se sentía raro, y que no tenía frío, pero tampoco calor.
Varias voces sepulcrales comenzaron a murmurar a mi alrededor. A medida que se iba acercando, trataba de distinguir en qué idioma hablaban, quería entender lo que decían, lo necesitaba para no entrar en pánico… No hablaban en castellano, ni en inglés, ni en alemán ¿cómo haría para preguntar qué era lo que pasaba?
Me incorporé en la cama y vi dos figuras como humanas, pero con la piel blanca como el papel y los ojos de un verde inconcebible para el planeta Tierra. El lugar donde estaba era totalmente negro. Todo, exceptuando las luces y los misteriosos seres, era oscuro.
El hombre extraño me tocó la frente con su mano helada, luego se sentó a mi lado y apagó la luz que tanto me molestaba. Me percaté de que tanto sus ojos como los de la mujer que estaba detrás, brillaban, y un segundo después sentí que los míos también lo hacían.
-Te hemos extrañado tanto- dijo la mujer
Me asombré al darme cuenta que estaba entendiéndola, comprendía cada sílaba, cada palabra de su lenguaje, pero no terminaba de entender qué era lo que estaba pasando.
-Hija mía- dijo el hombre.
-¿Qué? ¡Esto es un error!, yo soy del planeta Tierra. Mi familia debe estar preocupada por mí. Esta no es mi casa, mi habitación es blanca y tengo un gato. ¡Quiero a mi gato!- Ahora sí estaba nerviosa, pero más que nada aterrorizada.
-Tú eres la que está equivocada Wiebcke. Tu hogar es este y tus padres somos nosotros. Venimos a buscarte… te extrañábamos tanto- dijo la mujer y me abrazó.
-Somos del planeta de Yensid, tú perteneces a él- aseguró el hombre.
Me quedé estupefacta. Sus semejanzas físicas y las mías eran obvias.
Supe entonces que echaría de menos mi habitación blanca, a mi gato y el olor de los jazmines, pero finalmente, después de muchos años de incertidumbre, comprendí por qué nunca había encajado en Tierra.
domingo, 15 de abril de 2012
Utopía
La Real Academia Española define a una utopía como un plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación.
Ningún libro dice (y tampoco dirá nunca), cómo, cuándo, dónde y por qué se llega al momento que le sigue a esa formulación: el de la concreción.
Soñar, imaginar o replantearse el mundo en función de que otro futuro tanto propio como compartido puede ser posible es un viaje de ida. Una vez que una idea zarpa de la mente es imposible detenerla, es imposible retenerla.
La práctica y la vida misma demuestran que, de forma contraria a lo dicho por cualquier diccionario, las utopías no quedan enclaustradas en un lugar inexistente; están en tantas mentes y en tantos lugares al mismo tiempo, que sería imposible universalizarlas, cuantificarlas y medirlas.
Sí es universal y surge o surgirá en todas y cada una de las siete mil millones de cabezas que están poblando el planeta Tierra, la imperiosa necesidad de hacer todo lo que sea posible para que aquello que en la teoría se considera inalcanzable, deje de ser una simple abstracción. No hay quien no quiera que sus lejanas elucubraciones mentales se concreten y se vuelvan palpables, tangibles y más que nada, reales.
¿Quién tiene el poder suficiente para decidir qué es una utopía y qué no?, ¿quién puede decidir cuánto peso tiene una con respecto a la otra?, ¿quién dice cuál vale más y cuál menos?, ¿quién puede decirle a otro cómo pensar?
Las utopías son, entonces, parte de la historia de un pueblo, construcciones mentales de sus habitantes, conjuntos de significados comunes y las impulsoras de los cambios más grandes que marcan la vida en conjunto de un país.
Son de todos, porque no hay ser humano que viva sin ellas, no son de nadie, porque nacen como parte de la naturaleza misma formando una antítesis con la racionalidad. Pueden ser globales, porque también pueden ser compartidas y aunque se compartan, también son individuales y particulares, porque nadie las concibe de la misma manera y todos las aprehenden a su modo.
Es por esto que dar cuenta de algunas de ellas resulta ser otro viaje fascinante para conocer más el mundo actual y, simultáneamente, volver a imaginarse que otro mundo puede ser posible.
Las ideas no se matan; las utopías tampoco. Por más restricciones mentales y materiales a las que uno se haya expuesto a lo largo de su vida, para la mente ni el suelo es el tope, ni el cielo es el límite.
sábado, 25 de febrero de 2012
María, María #Once
Se llamaba María, lo normal era que caminara, era caminante, al menos eso decían todos los diarios, las redes sociales y hasta en la televisión. Ponían énfasis en hablar de ella en pasado; "estaba muerta", "la encontraron en la morgue anoche", "Ya no la buscan más, se murió"... Yo la miraba, veía la foto una y otra vez y no podía pensar en que estuviera muerta.
Vi muchas otras fotos, gente que era buscada en todos los hospitales habidos y por haber y que iba apareciendo, en la mayoría de los casos muerta. A uno lo buscaba su esposa, a punto de parir; a otro, que tenía una hijita de 4 años, casi medio país... a ella parecía que no la buscaba nadie e incluso su muerte parecía irrelevante.
Yo seguía mirando su foto, hasta soñé que la buscaba, que la veía en la televisión y después corría y que después la encontraban, herida y shockeada, pero viva. A los otros que también buscaban los vi en mis sueños, pero estaban heridos, inertes, o escondidos en el tren. María, la chica de la foto, corría, corría sin parar, se escondía y aparecía.
Pasó la mañana, pasó la tarde y nadie hablaba de ella, era una muerta mediática...
Volví a ver su foto, seguramente lo haría hasta el cansancio. Leí uno a uno los comentarios que la gente le iba dejando abajo, vi varios QEPD y caritas tristes, pero los nuevos comentarios decían lo que yo ya sabía: estaba viva. María estaba viva. María está viva.
"La encontramos hace 4 horas en un hospital de San Isidro, muy golpeada y en shock, por suerte ya está mejor"
Vi muchas otras fotos, gente que era buscada en todos los hospitales habidos y por haber y que iba apareciendo, en la mayoría de los casos muerta. A uno lo buscaba su esposa, a punto de parir; a otro, que tenía una hijita de 4 años, casi medio país... a ella parecía que no la buscaba nadie e incluso su muerte parecía irrelevante.
Yo seguía mirando su foto, hasta soñé que la buscaba, que la veía en la televisión y después corría y que después la encontraban, herida y shockeada, pero viva. A los otros que también buscaban los vi en mis sueños, pero estaban heridos, inertes, o escondidos en el tren. María, la chica de la foto, corría, corría sin parar, se escondía y aparecía.
Pasó la mañana, pasó la tarde y nadie hablaba de ella, era una muerta mediática...
Volví a ver su foto, seguramente lo haría hasta el cansancio. Leí uno a uno los comentarios que la gente le iba dejando abajo, vi varios QEPD y caritas tristes, pero los nuevos comentarios decían lo que yo ya sabía: estaba viva. María estaba viva. María está viva.
"La encontramos hace 4 horas en un hospital de San Isidro, muy golpeada y en shock, por suerte ya está mejor"
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