La desmemoria /4 [Eduardo Galeano]
sábado, 1 de mayo de 2021
Glorificando al cazador - La desmemoria de Galeano
jueves, 14 de enero de 2021
No vuelvas
Andate. Tomate el palo, esfumate. Morite. Pero no vuelvas. No ahora que estoy feliz, no ahora que estoy tranquila. No ahora que amo a alguien que me ama y me ama alguien que amo. Andate. No vuelvas.
domingo, 11 de octubre de 2020
La nostra storia fra le dita
Siempre que vea las tortugas Ninja me voy a acordar de vos. También cuando alguien nombre a Brunelleschi o a Florencia y me muestren fotos de la cúpula. Esa donde te sacaste la foto. La foto que más me gustó de tu Instagram y que dijiste que era de tus favoritas. Confieso que a mí no me gustaba tanto, porque no se te veían los ojos, que para mí siempre va a ser lo más lindo de tu cara. Me voy a acordar de vos cada vez que alguien me nombre el pueblo del que vinieron tus bisabuelos, cuando piense en negroni, grappa, cynar y todas esas cosas que de un segundo para el otro te llevaban a la borrachera, según vos a hablarme, según yo, a acercarnos. Pero ahora no estás. Y cada cosa que me recuerda a vos me queda y me quema, como si fuera un ardor en el estómago que no se va con nada, que quizá no se vaya nunca. Como todo lo que me recuerda a vos.
Pasé de no salir de tu chat, a ni siquiera saber cómo estás. Iba a pasar eso, yo sabía, pero esperaba que no. Esta vez sí quería ser la excepción, porque con vos hice todas las excepciones juntas. Esas de las que me había privado toda la vida. Te quise, te quise, te quise tanto... estaba dispuesta a jugármela por vos, por lo que estaba sintiendo por vos, fuera lo que fuera, fuera como fuera, pero me quedé afuera. Estoy destruida y trato de que no se me note. Me duele horrores aunque diga que te superé. Te espero aunque cada día que pasa estamos un poco más lejos. Te estoy olvidando, me estás perdiendo y eso es lo peor. Va a llegar el día, va a llegar un día en el que solo seas un recuerdo y cuando eso pase no vas a ser nada más que eso, ni un amor, ni un dolor, ni un sabor, ni un gusto. Te vas a quedar incrustado en un ataúd, en un recoveco de mi memoria y no vas a salir más. Vas a dejar de dolerme, vas a dejar de moverme. Vas a ser inmóvil. Te habrás ido. Con nuestra historia entre los dedos.
viernes, 4 de septiembre de 2020
Red riding hood (o acerca de cómo empezar a usar la copa menstrual)
viernes, 28 de agosto de 2020
Tarde
"Maldita sea la hora". En mi cabeza vuelvo a ese día una y otra vez. Al momento en el que levanté la vista y te vi, te vi y te reconocí. Tenías los ojos más raros que vi jamás, no sé si verdes, azules o qué, pero te vi y supe que vos eras vos y que ibas a ser alguien especial en mi vida (si es que ya no lo eras). Todo empezó con un "te vi" y con los meses siguió, las palabras se convirtieron en diálogos, las noches en madrugadas y los días en semanas. Pero yo había llegado tarde a tu vida y eso era irremediable. Por más que me vieras, por más que te viera, por más que nos reconocimos enseguida, había llegado tarde. "Maldita sea la hora" volví a decir, nunca ibas a ser mío, jamás iba a ser tuya, éramos dos que se conocían pero que jamás coincidirían, como líneas paralelas que viven juntas, pero jamás se tocan. Nos reconocimos enseguida, pero tarde, tarde para vivir nuestra historia, tarde para escribirla. Es tarde para lágrimas. Viviremos el nuestro de nuestras vidas, pero no juntos.
jueves, 16 de abril de 2020
Llegada
La mañana del 16 de abril de 1950, el nonno pisaba por primera vez suelo argentino. Después de eso, estaría algunos días en el Hotel de Inmigrantes de Buenos Aires.
Siempre me lo imagino como en las películas o las series tipo Vientos de Agua (véanla si no lo hicieron), llegando con su valija de madera, la famosa valija negra. Lo imagino diciendo, a la hora de deletrear su apellido, "Abbona con b de bueno y b bru(t)to" ante un inexperto empleado de migraciones.
Veo vídeos del Hotel de Inmigrantes y lo imagino por allí, recorriendo los pasillos, tratando de ver de qué iba esto de estar en Argentina.
Quizá también escuchaba las conversaciones de la gente, por más que no entendiera una palabra de ningún otro idioma, excepto el italiano.
De cualquier manera, hoy hace 70 años, cuando puso sus pequeños pies (calzaba 39) en Argentina comenzaba una nueva historia y también, en parte, era el principio de la mía/nuestra
