XX: Mirá qué lindo que es el vecino, ¿vos te diste cuenta?
viernes, 16 de julio de 2021
Tengo un “él“ atravesado (2015)
lunes, 24 de mayo de 2021
Guillermo
Mi abuelo no era de este mundo, estimo que por eso se fue tan temprano. Los que lo conocieron dicen que era demasiado sensible, demasiado inteligente y también demasiado melancólico.
Don Guillermo vivía por/para sus pasiones y eso en su corta vida fue un arma de doble filo. El año pasado escribí esta nota resaltando lo importante que fue su presencia en el teatro mendocino, al menos hasta la llegada de gobiernos que prefirieron la masificación antes que la excelencia. Mi abuelo y yo nos parecemos en muchas cosas, pero en esas cosas en las que nos parecemos supimos encontrar las diferencias.
Amamos la literatura, pero él era fan de los griegos y de los franceses. Hablamos muchos idiomas, pero no exactamente los mismos. Escribimos un montón, pero no tenemos ni por casualidad el mismo estilo y así con todo. Por cosas del destino, la casualidad o la causalidad muchos de sus libros fueron a parar a mis manos y mucha gente que lo conoció está en contacto con nosotros.
Las abuelas de mis amigas fueron sus alumnas, algunas profesoras y hasta bibliotecarias que ya se jubilaron también. Don Guillermo y yo nunca nos conocimos porque para cuando yo nací, él ya llevaba varios años muerto. Sin embargo, su legado queda, persiste y sigue vivo no solo entre las páginas amarillas sino cada cosa que hacemos quienes llevamos su sangre, su apellido y el orgullo de ser sus nietos.
sábado, 1 de mayo de 2021
Glorificando al cazador - La desmemoria de Galeano
La desmemoria /4 [Eduardo Galeano]
jueves, 14 de enero de 2021
No vuelvas
Andate. Tomate el palo, esfumate. Morite. Pero no vuelvas. No ahora que estoy feliz, no ahora que estoy tranquila. No ahora que amo a alguien que me ama y me ama alguien que amo. Andate. No vuelvas.
domingo, 11 de octubre de 2020
La nostra storia fra le dita
Siempre que vea las tortugas Ninja me voy a acordar de vos. También cuando alguien nombre a Brunelleschi o a Florencia y me muestren fotos de la cúpula. Esa donde te sacaste la foto. La foto que más me gustó de tu Instagram y que dijiste que era de tus favoritas. Confieso que a mí no me gustaba tanto, porque no se te veían los ojos, que para mí siempre va a ser lo más lindo de tu cara. Me voy a acordar de vos cada vez que alguien me nombre el pueblo del que vinieron tus bisabuelos, cuando piense en negroni, grappa, cynar y todas esas cosas que de un segundo para el otro te llevaban a la borrachera, según vos a hablarme, según yo, a acercarnos. Pero ahora no estás. Y cada cosa que me recuerda a vos me queda y me quema, como si fuera un ardor en el estómago que no se va con nada, que quizá no se vaya nunca. Como todo lo que me recuerda a vos.
Pasé de no salir de tu chat, a ni siquiera saber cómo estás. Iba a pasar eso, yo sabía, pero esperaba que no. Esta vez sí quería ser la excepción, porque con vos hice todas las excepciones juntas. Esas de las que me había privado toda la vida. Te quise, te quise, te quise tanto... estaba dispuesta a jugármela por vos, por lo que estaba sintiendo por vos, fuera lo que fuera, fuera como fuera, pero me quedé afuera. Estoy destruida y trato de que no se me note. Me duele horrores aunque diga que te superé. Te espero aunque cada día que pasa estamos un poco más lejos. Te estoy olvidando, me estás perdiendo y eso es lo peor. Va a llegar el día, va a llegar un día en el que solo seas un recuerdo y cuando eso pase no vas a ser nada más que eso, ni un amor, ni un dolor, ni un sabor, ni un gusto. Te vas a quedar incrustado en un ataúd, en un recoveco de mi memoria y no vas a salir más. Vas a dejar de dolerme, vas a dejar de moverme. Vas a ser inmóvil. Te habrás ido. Con nuestra historia entre los dedos.
viernes, 4 de septiembre de 2020
Red riding hood (o acerca de cómo empezar a usar la copa menstrual)
viernes, 28 de agosto de 2020
Tarde
"Maldita sea la hora". En mi cabeza vuelvo a ese día una y otra vez. Al momento en el que levanté la vista y te vi, te vi y te reconocí. Tenías los ojos más raros que vi jamás, no sé si verdes, azules o qué, pero te vi y supe que vos eras vos y que ibas a ser alguien especial en mi vida (si es que ya no lo eras). Todo empezó con un "te vi" y con los meses siguió, las palabras se convirtieron en diálogos, las noches en madrugadas y los días en semanas. Pero yo había llegado tarde a tu vida y eso era irremediable. Por más que me vieras, por más que te viera, por más que nos reconocimos enseguida, había llegado tarde. "Maldita sea la hora" volví a decir, nunca ibas a ser mío, jamás iba a ser tuya, éramos dos que se conocían pero que jamás coincidirían, como líneas paralelas que viven juntas, pero jamás se tocan. Nos reconocimos enseguida, pero tarde, tarde para vivir nuestra historia, tarde para escribirla. Es tarde para lágrimas. Viviremos el nuestro de nuestras vidas, pero no juntos.