“Sólo son 10 minutos” le dijo alguien a otro alguien y así lo convenció de meterse cada vez más en el vastísimo universo de la italianidad en Argentina.
jueves, 16 de noviembre de 2023
“Son sólo 10 minutos“
lunes, 16 de octubre de 2023
Como la cigarra
“Después de un año bajo la Tierra, igual que sobreviviente en medio de la guerra...“
No sé si lo que no te mata te hace más fuerte, pero sí se que no hay nada más humano que morir y resucitar acompañado. Los que te aman, los te quieren, aquellos que te saben fuerte y se saben fuertes a tu lado jamás te van a dejar morir, no sin pelear a tu lado.
domingo, 24 de septiembre de 2023
Nuestro Pueblo - by el abuelo
“En tanto, la mayoría de los seres humanos nunca lograremos comprender que, ya que la vida es tan corta y es todo lo que tenemos, deberíamos vivirla, momento a momento, lo más intensamente posible”.
Guillermo Bibiloni (1971)
lunes, 18 de septiembre de 2023
DOMINGO: Usted es la culpable
DOMINGO: USTED ES LA CULPABLE
bién, no me acuerdo analizando qué obra literaria “tiró“ un comentario que me hirió de muerte. “... Es que la mujer inteligente es un problema, chicas. Su existencia va a ser más fácil si viven calladas..“ Seguí su consejo y me callé, me callé casi del todo por muchos años. Siempre era yo la autora intelectual, la que escribía para que otro leyera, la que planeaba esperando un ejecutante y así sucesivamente, por los siglos de los siglos.
domingo, 17 de septiembre de 2023
34 or “Aleatoriedad vs. Alea jacta est“
Aleatoriedad vs. Alea jacta est
sábado, 16 de septiembre de 2023
L‘Artù * O cómo un cupavci te lleva a un mundo nuevo
Una mañana tuve que ir a cubrir un evento en el que también representaba a mi colectividad. Como me tenía que ir rápido, porque era el festejo de mi cumpleaños, saqué un par de fotos y me acerqué sólo al stand de Croacia para ver si podía conseguir un entrevistado. Había un pibe solo, al rayo del sol, con sombrero.
-Hola, disculpame, ¿me puedo llevar uno?
En la mesa había cupavci y flyers.
-Sí, ahí tenés los contactos, la dirección de la sede, etcétera.
Me llevé el cupavci y el flyer. De los tres números que había, elegí el distinto, el que empezaba con 260. Siempre hice esas cosas, ¿por qué cambiaría ahora? “Voy a entrevistar a un súper croata“, pensé.
En el almuerzo por mi cumpleaños, me puse a ver las fotos y mi hermano me contó que trabajaba con la nieta de uno de los pilares de la colectividad croata que se había muerto el año anterior.
“Firma como Bacic, porque el apellido es un quilombo de consonantes“
Me mostró al hombre, llegué a la página de facebook de la colectividad y de ahí al pibe del sombrero. Tener un padre especialista en derecho internacional público me había hecho fan de la historia ex Yugoslavia. “Voy a entrevistar a un súper croata“, me repetí.
Mi sorpresa fue mayúscula cuando desde el minuto cero me empezó a hablar en italiano. Después me hablaría en alemán, en inglés y en ruso y yo le hablaría en catalán y en piamontés. Un día cualquiera de mayo (o Maggio) le mostraría cómo se escribía el lombardo de Lecco.
El pibe del sombrero, el pibe de la foto es Artur, una de mis personas favoritas en todo el mundo, este y el próximo. El Artù es una de las personas con las que más aprendo/í (desde glagolítico hasta música bosnia y cine italiano) uno de los que más quiere y honra a sus raíces y el que más detesta el cilantro. Es parte de mi team pizza-con-ananá lovers y también uno que siempre está, en todas. Uno para el que voy a estar, también en todas.
El día que nos conocimos yo festejaba mi cumpleaños, hoy es el suyo y festejo este día como festejo toda su vida. Felices muchos años, Artur. Mi i ti veuj bin/ T‘estim molt.
viernes, 15 de septiembre de 2023
VIERNES: nuestro universo/our universe
VIERNES: OUR UNIVERSE
Después de la autoconfesión de ayer pude empezar a decir algunas cosas, pocas palabras o frases por la mitad. El problema era que muchas veces yo quería decir algo y el receptor del mensaje entendía la mitad.—Por supuesto que no. Yo le creo a los griegos, existen diferentes tipos de amor. Casi te diría que uno para cada ocasión, pero esos tipos a veces se conjugan. Si no, nunca pasaría esto de querer a alguien como amigo, como chongo y como al amor de tu vida y que todos sean la misma persona— escribí.
—Ufffff, mujer. Que escrito suena muy bonito, pero, ¿alguna vez se lo dijiste en voz alta?
—No, porque no tengo voz. Mirá si le digo que lo amo y entiende que lo amortizo o que lo amorfo. Aparte este amor son palabras mayores. A vos te dije que te amo, a Carla, a Juli, a Nati, a Guille, pero a él… es tan fuerte la palabra que ni siquiera la puedo pronunciar.
—Mejor que sigas sin voz entonces, así no te la mandás y le decís que lo amás cuando lo sientas.
—Pero lo siento desde el día uno.
—Pero no es una pizza, decirle que lo amás es abrir todo un universo.
martes, 12 de septiembre de 2023
Miércoles: moscas en la casa
MIERCOLES: MOSCAS EN LA CASA
A veces son más de las dos de la tarde y todavía no dije ni una sola palabra, más si las gatas duermen. Abrí Spotify para cantar, también a los gritos, “Moscas en la casa“ de Shakira. Había pasado la semana anterior cantando “Día de enero“, pero reemplazando enero por el mes en el que nos conocimos. Tuve que desistir, encontrar palabras que rimaran y que tuvieran sentido era muy difícil.Me sentí ridícula, pero me parecía más ridículo cantar algo que empezaba diciendo “Mis días sin ti son…“, cuando era lo que realmente quería, días sin vos. Yo era la fantasmeadora, me tenía que poner firme. Ahí me di cuenta de que ese “no invoques nada que no puedas controlar“ de Lovecraft se me había hecho realidad. Estaba sin voz y también sin vos. “Ojalá tuviera la misma efectividad para pedir un millón de dólares o un viaje a Italia“, me dije. No podía decir ni una sola sílaba, nada. Podía silbar, apenas reír, pero no había caso, no me salía ni una sola palabra.
“Ahí tenés a la comunicadora: muda“, dijo mi mamá.
“Me llevé Formación Etica y Ciudadana siendo hija de ustedes, ¿qué te sorprende?“ escribí y desde esa mañana, la computadora y las quinientas libretas que tengo siempre conmigo fueron mi único medio de comunicación. A veces, intentaba hacerme entender con gestos, otras, tratando de que me leyeran los labios, pero no había caso. La comunicadora estaba incomunicada. “Moscas en la casa“ ya no era para vos, sino para mi voz. Hacía un día que estaba sin ella y ya la extrañaba horrores, hacía un día que estaba sin vos y sólo quería detener el tiempo.
lunes, 11 de septiembre de 2023
Martes: un florero de barro
MARTES: UN FLORERO DE BARRO
—El otro día le quise explicar a mi mamá lo que era ghostear y le dije lo del tuit “es que te agarren de atrás mientras hacés un florero de barro“.
Hice silencio y tomé otro trago de cerveza
—Se terminó, me cansé. Voy a dejarlo—dije. Grité, porque la música estaba muchísimo más fuerte que nuestras voces.
Mi amiga se rio, no era la primera vez que yo decía algo así. Frente a sus ojos, tomé mi teléfono, empecé a silenciar todas sus cuentas y borré todos sus chats.
—Eso no es dejar a nadie, solamente lo estás ghosteando y sin un mínimo de responsabilidad afectiva. ¿Vas a desaparecer de la faz de la tierra sin siquiera decirle “me tenés harta, chau“?
Asentí. Nunca fui buena para las despedidas, nunca fui hábil para las despedidas. Me iba a ir sin hacer ruido, como muchas otras veces. Te fallé Elvira Sastre.
—No me parece, lo querés mucho para despedirte con tan poco afecto. —retrucó mi amiga.
—Ninguna relación funciona cuando uno da más de lo que recibe… bueno, algunas sí, pero por escasos, como exageradísimo, 15 minutos.
Ambas reímos.
PUEDO VIVIR SIN VOS, grité, varias veces. Mi voz tambaleó hasta que se me fue del todo.
Ahora no te tenía a vos y tampoco a mi voz.
¿Podría vivir sin vos/z?
(CONTINUARA)
lunes, 4 de septiembre de 2023
Día del Inmigrante
¡Feliz Día Nacional del Inmigrante!
A Angelo, que a los 19 dejó su Dogliani natal y gracias a su llegada le permitió venir a Argentina al resto de su familia.
A Margherita y Giuseppe, que decidieron emigrar cuando ya tenían más de 50 años y sabían que iban a morir en este país.
A Luigi y Francesco, dos jovencitos a los que la vida en Argentina les depararía mil y una peripecias.
A Manolo, que escapó de Galicia como polizón en un barco y que como buen marplatense/balcarceño tiene una foto con Fangio y mil frente al Casino.
A Fernando, que escapando del dolor de la viudez, juntó sus cosas y todo su valor y se decidió a emigrar.
A Carmencita, mi bisabuela, que nunca se olvidó de su Pego natal y siempre miró hacia mar con un dejo de melancolía.
A Catalina y Guillermo, que ya grandes y con varios hijos encima, dejaron Santa Margalida para no volver.
A María, mi copy-paste, que también a los tres años dejó su lugar de nacimiento, un lugar que por más lejano que fuera siempre será suyo.
A Antonio, de quien heredé este apellido un poco mallorquín, un poco egipcio y un poco sardo.
A todos ellos, gracias por haber llegado, gracias por haber venido este país, por habernos provisto de sus talentos, su legado, sus historias, su fuerza y sus debilidades. Gracias por el “lo que abunda no daña“, por el amor y por esa sangre que nos tira un poco hacia el mar y otro poco hacia las montañas.
lunes, 7 de agosto de 2023
OLUJA
Dicen que los recuerdos son un gran rompecabezas, lo que no te dicen es que algunas piezas quizás las re-encontrás casi 30 años después.
jueves, 20 de julio de 2023
Amistad&more
Cada vez que pienso en el Día del Amigo me acuerdo de la anécdota de las llaves que Galeano cuenta sobre Benedetti. También, de que Borges dice que la amistad, a diferencia del amor, no necesita de frecuencia. Mis más grandes amistades nunca fueron esperadas, simplemente surgieron, por ejemplo, porque nos enterábamos de que amábamos u odiábamos lo mismo, porque ante las mismas situaciones reaccionamos igual o porque un día x nos empezamos a hablar y otro día x nos dimos cuenta de que nos “bienqueríamos”.
Los amigos que tengo me salvaron más veces de las que se los digo y cuando sé que están en problemas soy la primera que se pone las botas y va al frente a pelear con quien sea/lo que sea. Para mí eso es la amistad, estar ahí, más allá de la distancia, más allá del tiempo, sin mochilas, sin expectativas, en el día a día, “regando“ el vínculo, como si fuera una plantita.
Mis amigos, como decía Galeano que decía Benedetti, son mis llaves, porque me abren a caminos o recorridos que jamás hubiera hecho sola. La amistad, como decía Borges, no necesita de frecuencia, pasa un año o 14 mil kilómetros sin que nos veamos y sé que mis amigos están, que podemos decirnos todo, lo bueno y lo malo. Sabernos amigos implica eso, estar en todas.
Si existe algo mejor que saberse así de “enamigada“ no quiero saberlo. Feliz día y gracias a todos.
(Las llaves son las de mi casa y cada uno de esos llaveros me los dio un amix)
martes, 18 de julio de 2023
Futuros negados
domingo, 9 de julio de 2023
9 de julio
Es 9 de julio, Día de la Independencia Argentina, pero no es un domingo cualquiera. Alterno momentos en los que escribo una nota con otros en los que leo páginas enteras de información, un poco en inglés, un poco en italiano, un poco en castellano. De fondo suena una versión de “Gracias a la Vida“ de Mercedes Sosa, en un idioma que apenas distingo. La puse adrede, porque hoy era el cumpleaños de la Negra y porque necesito un cuarto idioma para concentrarme en los otros tres.
Estoy escribiendo una monografía y necesito una foto del pasaporte de mi nonno, en la hoja de atrás está el número de dos decretos. Obviamente, los busco, los encuentro. En aquel momento, Italia y Argentina tenían una serie de acuerdos por los que quienes tenían un oficio técnico-industrial o eran artesanos serían acogidos con más facilidades para establecerse, primero ellos y luego sus familias.
Mi nonno, artesano de la madera, que había salido de Torino con el título de ebanista, pudo venir a Argentina gracias a esos acuerdos, gracias a que este país deliberadamente quiso recibirlo para que trabajara. Su llegada, después, posibilitó que viniera el resto de su familia, mis bisabuelos y mis tíos abuelos. Gracias al Angelo pionero, al aventurero, al trabajador, yo estoy escribiendo estas líneas.
Gracias, Argentina, por recibir en tus tierras primero a mi nonno y después, por reunir a toda la familia. Gracias a nuestros países de origen (acá incluyo a España también, para que nadie diga que nunca la nombro) por darnos a quienes nos dieron la vida y gracias Argentina, patria de acogida, por permitirnos prosperar y ser libres en este suelo.
La foto es del Conte Grande, el barco en el que llegó mi nonno en abril de 1950.
domingo, 18 de junio de 2023
A Paul McCartney
Fue una madrugada de cola en 7 y 50, la espera de casi un mes y contar los días desde que empezó noviembre.
domingo, 16 de abril de 2023
Burning love or Fahrenheit 451
"Los libros eran sólo un receptáculo donde guardábamos algo que temíamos olvidar. No hay nada de mágico en ellos, de ningún modo. La magia reside solamente en aquello que los libros dicen; en cómo cosen los harapos del universo para darnos una nueva vestidura (...)
martes, 10 de enero de 2023
Despertar
No quería abrir los ojos. Más que nada porque temía que todo hubiese sido un sueño. ¿Estás realmente acá? ¿o sos la respuesta a mis eternos “are you gonna be in my dreams tonight“?
Abro los ojos, me doy media vuelta. Te toco, estás. Tus ojos aún están cerrados. Me quedo mirándote, com si fueras magia, sin podérmelo creer del todo. Asumiéndolo y sonriéndomelo. Estás acá.
Abrís los ojos. Me mirás. Te miro.
-Estás acá- murmuro.
-Estás acá- me respondés.
Me acomodo en el hueco entre tu cuello y tu hombro, paso tu brazo por encima de mi espalda. Te abrazo. Volvemos a dormir.
miércoles, 14 de diciembre de 2022
La mano de Dios
Son las tres de la tarde en Napoli, en el sur profundo de la península italiana. En la calle no hay ni un alma, quizá por el calor, quizá porque esta historia no necesita más gente. También podría ser domingo. De una de esas puertitas mínimas sale Paolo, uno de los pocos que no se fue de vacaciones todavía. Paolo tiene un barcito, de esos que, dependiendo de la hora, ofrecen una cerveza, un spritz o un café. Está solo y acaba de secarse el sudor de la frente con la mano. Parece que la monotonía del día no se romperá con nada. La nada misma es la que se pone a mirar. Los negocios están con las persianas bajas, los perros se achicharran en el único rincón con sombra que encuentran y el sol que parece que punzara cada baldosa del pavimento.
De repente, el aire le trae un rumor, un ruido cada vez más fuerte. Son pasos, alguien se está acercando cada vez más, pero muy despacio. Demasiado despacio.
—Debe ser turista. —piensa Paolo para sí.
No distingue qué tan joven es el hombre, pero ve que es enorme
, supera el 1.85 y parece que sus pies dan zancadas en vez de pasos. Aún así va muy lento, como si quisiera guardarse todo lo que hay a su alrededor. Cada puerta, cada muro, cada piedrita. El gigante parece querer llevárselo todo consigo, impregnado en las pupilas.
A medida que se acerca, Paolo percibe más detalles. El hombre en cuestión es joven, pero no tanto, tiene una gorra verde militar y lentes oscuros. Es muy blanco para ser del sur, no tanto para ser del norte, quizá sea friulano o esloveno. Lleva barba de dos o tres días.
—Seguro que recién llega, sino ya se hubiera afeitado —resopla.
De cerca el hombre es más alto y más delgado de lo que parecía de lejos. Se detiene frente a Paolo y le comienza a hablar en un perfecto italiano.
—Scusi, è già aperto?
Paolo asiente y haciendo gestos con las manos le pide al extranjero que lo siga. El hombre recorre el lugar con la mirada de la misma manera que relojeaba los negocios que había por la calle. Cuando se sienta sobre uno de los banquitos de madera, parece desensillar, relajarse de repente. Deja la mochila y toma su celular. Por primera vez Paolo sabrá de dónde viene el extranjero.
“Creo que ahora me dieron ganas de refrigerar un vino en la ventana“ dice la voz del otro lado del teléfono en lo que él cree que es castellano. La oración no tiene sentido, seguramente él escuchó mal.
—¿Refrigerar un vino en la ventana? Es que en Zagreb hacía mucho, muchísimo frío.— asegura el extranjero. Automáticamente parece abrir otra conversación, esta vez habla en serbio, quizá sea bosnio.
—Vorrei una sfogliatella, ed una birretta, per favore. — dice el hombre mientras le alcanza su tarjeta de crédito. Se llama Matteo Sandric. Nombre italiano, apellido eslavo. “Es croata“ concluye Paolo y se pone a preparar el pedido del hombre.
A lo lejos sigue escuchando que habla sin parar, un poco en castellano, un poco en croata y sigue sumido en sus pensamientos hasta que una frase que dice el extranjero lo vuelve a concentrar en su conversación.
—Acá si ponés un vino en la ventana se calienta, no se enfría... Sí, de Sophia Loren y de Maradona...
—¡Maradona!— Exclama Paolo — sei argentino?
El extranjero se quita los lentes de sol, sonríe y las arrugas alrededor de sus grandes ojos celestes se hacen más notorias.
—E croato... Ed italiano—confirma y toda su cara es una gran sonrisa.
Automáticamente, Paolo pone en la rocola “La Mano de Dios“ de Rodrigo. Matteo Sandric se siente un poco más cerca de casa y Paolo siente, una vez más, la emoción de tener un argentino, como Maradona, en su bar. Hoy, para él, su bar es el mejor restaurante de Napoli. Sandric, mientras tanto, jamás se olvidará de aquella sfogliatella con cerveza.
miércoles, 9 de noviembre de 2022
Dicen las paredes
Dicen las paredes, en noviembre, en Berlín, que por amor uno puede sobrepasar cualquier muro
Yo no tengo idea de cuántas cosas ya pasé a tu lado. Tampoco sé nada sobre las que vendrán.
Pero sé de cosas, de ideas, de sentimientos que mueven mares y montañas. Sé de amores que tiran muros, que los atraviesan, que rompen corazas y estructuras.
Sé que por amor, uno se derriba, se quita el escudo y se re-conoce.
Bienvenidos sean los que construyen puentes, los que nos atraviesan, los que nos sacan de nuestra zona de confort.
Bienvenido vos, que te atreviste a atravesar el muro.
viernes, 16 de julio de 2021
Tengo un “él“ atravesado (2015)
XX: Mirá qué lindo que es el vecino, ¿vos te diste cuenta?














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