Son las 8. La hora que habíamos convenido para encontrarnos.Yo estoy ahí, siempre llego puntual, a veces hasta me paso y soy impuntual, pero por llegar demasiado temprano.
Desde las menos cuarto que miro hacia el picaporte, sabiendo y sin saber si la próxima persona que va a entrar sos o no sos vos, si venís o sólo vine a perder el tiempo, el día y un poquito menos del orgullo que quedaba por ahí un par de veces evitó que cometiera varias locuras.
Si mi orgullo no existiera, desde las y media que te estaría esperando, pero no, di tres vueltas a la manzana antes de entrar.
¿Estarás haciendo lo mismo o ni siquiera saliste de tu casa?
Conté ovejas toda la noche y con vos podría contar hasta el infinito, te juro. Se hicieron las ocho sí.
Entraron dos señoras, un perro, un elefante rosado, un unicornio azul y un caballo que habla. ¿Qué dije?, ¿que puedo contar hasta el infinito?, ¿realmente puedo?, ¿realmente quiero?
Yo no soy Penélope de nadie, ¿por qué tendría que esperarte? La respuesta es obvia, me la estoy jugando, a todo o nada, a matar o morir, a entregarme o no.
Son las ocho y media. No puedo más. Me voy, me voy, esto fue un error, pensé que estabas cerca, pensé que estabas, que te pasaba lo mismo que a mí, y no. Ya me volví estúpida mirando al picaporte, sintiendo el chirrido de la puerta, mirando pies que no son los tuyos, cuerpos que ni se le parecen al tuyo y presencias que no me hacen tener el corazón en la boca.
Me levanto. Estoy dolida, decepcionada, rota. ¿No era que el universo se complotaba con las causalidades cuando querías algo?, ¿por qué ahora no pasa nada?, ¿por qué?
--Victoria.
El grito viene desde el fondo. Me estremece de pies a cabeza. Es la voz que quería escuchar, tu voz.
Me doy vuelta. Estás ahí. Te veo levantarte, te veo mirarme.
--Me cansé de dar vueltas a la manzana, te estaba esperando.Yo también te estaba esperando.
viernes, 11 de marzo de 2016
lunes, 7 de marzo de 2016
Para economizar
-Decime tu apellido gordi
-Bibiloni.
a) -¿Cómo?, ¿me lo deletreás? ¡por favor!
-B I B I...
-¿Larga o corta la b?
-Larga.
-B I B I...
-¿Larga o corta la b?
-Larga.
b) Babiloni, ok.
-No, con I
-Sí, Babiloni
-No, B I B I L O N I
-Como Babilonia, pero con otra I
-Y sin ninguna A.
-¿Y qué significa?
-Aparentemente, Babilonia, con todas las A.
-No, con I
-Sí, Babiloni
-No, B I B I L O N I
-Como Babilonia, pero con otra I
-Y sin ninguna A.
-¿Y qué significa?
-Aparentemente, Babilonia, con todas las A.
c) -Bibiloni (dicho con entonación italiana) ¿Lleva doble l o doble n?
-Ni lo uno ni lo otro, se escribe como suena y se pronuncia como se escribe. Y es español.
-Pero suena italiano, ¿estás segura?
-Segurísima. Es de Mallorca y hay registros desde el siglo XIII
-Ni lo uno ni lo otro, se escribe como suena y se pronuncia como se escribe. Y es español.
-Pero suena italiano, ¿estás segura?
-Segurísima. Es de Mallorca y hay registros desde el siglo XIII
d) -Y vos, Bibiana ¿qué opinás?
-Victoria.
-Pasa que el apellido... es muy... demasiadas I, demasiadas B. ¿te molesta si te digo Bibi a secas? para economizar, digo.
-Victoria.
-Pasa que el apellido... es muy... demasiadas I, demasiadas B. ¿te molesta si te digo Bibi a secas? para economizar, digo.
domingo, 6 de marzo de 2016
El Gabo y Quino
«Quino, con cada uno de
sus libros, lleva ya muchos años demostrándonos que los niños son los
depositarios de la sabiduría. Lo malo para el mundo es que a medida que
crecen van perdiendo el uso de la razón, se les olvida en la escuela lo que
sabían al nacer, se casan sin amor, trabajan por dinero, se cepillan los
dientes, se cortan las uñas, y al final - convertidos en adultos miserables -
no se ahogan en un vaso de agua sino en un plato de sopa. Comprobar esto en
cada libro de Quino es lo que más se parece a la felicidad: la quinoterapia.»
Gabriel García
Márquez, 92
viernes, 26 de febrero de 2016
Podría vivir sin vos, pero no quiero (arder y durar)
Podría vivir sin vos. Estaría tranquila. No me despertaría todas las mañanas con ese "no sé qué" en la panza que tengo desde el segundo exacto en que te conocí, ni recordaría a la perfección el ruido de tu cuerpo desplomándose sobre la silla que acercaste a la mía la primera vez que hablamos.
Podría vivir sin vos. Sin buscarle explicación a tus arrebatos, a lo intempestivo de tus reacciones, a tus enojos en oleada, sin negociar con tu capacidad para sorprenderme, descolocarme y dejarme sin pies, ni cabeza, sin saber dónde estoy, ni para donde voy, sabiendo sólo que voy con vos.
Podría, sí, en uno de mis arranques, enojarme, borrarte de todas partes, sacarte de raíz, fingir que fuiste un sueño, una alucinación... podría creer o hacer como si creyera que no exististe, que no fuiste, que no eras, que no fuimos. Sí. Podría. Podría y de ahí en adelante mi vida seguiría su curso, la tuya el suyo, viviríamos el tiempo que nos quede, pero sin compartirlo. Me resisto. Una y mil veces me resisto.
Podría hacerme la boluda, decir que sólo convergimos en un punto, para chocarnos, explotar y arder como lo hicimos, para luego desintegrarnos en la nada misma, como le pasa a dos desconocidos cualquiera, de esos que arden más de lo que duran o duran más de lo que arden. Nosotros no. Yo con vos no. Vos conmigo, menos.
Quizá hubiésemos podido vivir, yo sin vos, vos sin mí, nosotros sin nosotros, pero no pasó. No era ni siquiera viable. En medio de nuestra colisión, de nuestras coincidencias y diferencias nos transformamos, no volvimos a ser los mismos. No pudimos, ni quisimos. Y es precisamente por eso que hoy caigo en la cuenta de que aunque sé que podría vivir sin vos, no quiero, porque te elijo, hoy y mañana. Mientras arda, mientras dure, mientras me sigas sorprendiendo, mientras al encontrarnos podamos seguir siendo. Aunque no seamos siempre los mismos, siempre somos, siempre seremos.
Podría vivir sin vos. Sin buscarle explicación a tus arrebatos, a lo intempestivo de tus reacciones, a tus enojos en oleada, sin negociar con tu capacidad para sorprenderme, descolocarme y dejarme sin pies, ni cabeza, sin saber dónde estoy, ni para donde voy, sabiendo sólo que voy con vos.
Podría, sí, en uno de mis arranques, enojarme, borrarte de todas partes, sacarte de raíz, fingir que fuiste un sueño, una alucinación... podría creer o hacer como si creyera que no exististe, que no fuiste, que no eras, que no fuimos. Sí. Podría. Podría y de ahí en adelante mi vida seguiría su curso, la tuya el suyo, viviríamos el tiempo que nos quede, pero sin compartirlo. Me resisto. Una y mil veces me resisto.
Podría hacerme la boluda, decir que sólo convergimos en un punto, para chocarnos, explotar y arder como lo hicimos, para luego desintegrarnos en la nada misma, como le pasa a dos desconocidos cualquiera, de esos que arden más de lo que duran o duran más de lo que arden. Nosotros no. Yo con vos no. Vos conmigo, menos.
Quizá hubiésemos podido vivir, yo sin vos, vos sin mí, nosotros sin nosotros, pero no pasó. No era ni siquiera viable. En medio de nuestra colisión, de nuestras coincidencias y diferencias nos transformamos, no volvimos a ser los mismos. No pudimos, ni quisimos. Y es precisamente por eso que hoy caigo en la cuenta de que aunque sé que podría vivir sin vos, no quiero, porque te elijo, hoy y mañana. Mientras arda, mientras dure, mientras me sigas sorprendiendo, mientras al encontrarnos podamos seguir siendo. Aunque no seamos siempre los mismos, siempre somos, siempre seremos.
jueves, 21 de enero de 2016
... Por eso vengo a militar...
"...Nunca quise tanto a nadie como vos, por eso vengo a
militar, la UCR es mi vida vos la pasión, vos la cosa más
grande que llevo en el corazón. Mi sangre es roja y blanca
también, somos del partido de Yrigoyen y de Alem..."
https://www.youtube.com/watch?v=DNafzVspO0c
militar, la UCR es mi vida vos la pasión, vos la cosa más
grande que llevo en el corazón. Mi sangre es roja y blanca
también, somos del partido de Yrigoyen y de Alem..."
jueves, 17 de diciembre de 2015
Ni vos ni yo, él
No. No sos vos. Cuando me levanto no es tu cara la primera que evoco. Pensar en tu sonrisa no me hace reírme como una estúpida frente al espejo y llamarte mentalmente.
No, vos no me partiste el mundo, no marcaste un antes y un después, no proyecto futuros posibles a tu lado ni pienso siquiera en cuánto cambió mi vida desde el día y la hora exacta en la que te vi aparecer.
No. Verte no me genera nada. No siento un estruendo como de fuegos artificiales a mi alrededor, chispas en los ojos, un estallido de no sé qué que lo único que hace es que quiera abrazarte y no soltarte más. No. Vos no me dejás sin reacción o con todas juntas. No me parás el mundo con sólo decir mi nombre. No me volás la cabeza. No me volvés loca.
No. Las conversaciones con vos no se hacen eternas, no busco excusa para tenerlas. No siento esas ganas irrefrenables de saber cómo estás, qué estás haciendo y cómo. No quiero que me cuentes nada, no me importa si preferís lo dulce o lo salado o cómo te gusta el café. No me muero de ganas de saber qué se te cruza por la cabeza ante tal o cual tema, el que fuera. No necesito de tu voz, ni de tus consejos, ni de tu compañía en una sala de espera. No quiero que me preguntes si llegué bien después de una fiesta, ni que te preocupes por mí si vuelvo muy tarde a casa.
No. No te permito que lo critiques sólo porque no hace las cosas como vos, sólo porque mi futuro hipotético lo ves con vos y no con él, ¿quién sos para decirme de quién me tengo que enamorar?, esto no sigue un "deber ser", simplemente es, se da.
Vos no sos como él y tampoco lo pretendo. No es perfecto, es humano y fueron esas imperfecciones las que me enamoraron de él, no de vos. Se come las s, cada vez tiene más panza, ya le salieron canas, tiene un corte de pelo espantoso y no hay forma de que entienda que el marrón y azul no combinan, pero aún así me encanta, me mata, me revive y me todo. No hay vuelta que darle, ¿para qué dársela?.
No. No hay argumento racional que pueda ser válido. Vos no me desvelás. Con vos no sueño, con vos no soy yo. Ni es mi complemento, ni mi otro yo ni mi media naranja, él es el "él" con el que yo estoy eligiendo ser y hacer, no vos. No te puedo pedir disculpas, ni por lo que siento, ni por lo que no. Vos no sos y este tango se baila de a dos.
No, vos no me partiste el mundo, no marcaste un antes y un después, no proyecto futuros posibles a tu lado ni pienso siquiera en cuánto cambió mi vida desde el día y la hora exacta en la que te vi aparecer.
No. Verte no me genera nada. No siento un estruendo como de fuegos artificiales a mi alrededor, chispas en los ojos, un estallido de no sé qué que lo único que hace es que quiera abrazarte y no soltarte más. No. Vos no me dejás sin reacción o con todas juntas. No me parás el mundo con sólo decir mi nombre. No me volás la cabeza. No me volvés loca.
No. Las conversaciones con vos no se hacen eternas, no busco excusa para tenerlas. No siento esas ganas irrefrenables de saber cómo estás, qué estás haciendo y cómo. No quiero que me cuentes nada, no me importa si preferís lo dulce o lo salado o cómo te gusta el café. No me muero de ganas de saber qué se te cruza por la cabeza ante tal o cual tema, el que fuera. No necesito de tu voz, ni de tus consejos, ni de tu compañía en una sala de espera. No quiero que me preguntes si llegué bien después de una fiesta, ni que te preocupes por mí si vuelvo muy tarde a casa.
No. No te permito que lo critiques sólo porque no hace las cosas como vos, sólo porque mi futuro hipotético lo ves con vos y no con él, ¿quién sos para decirme de quién me tengo que enamorar?, esto no sigue un "deber ser", simplemente es, se da.
Vos no sos como él y tampoco lo pretendo. No es perfecto, es humano y fueron esas imperfecciones las que me enamoraron de él, no de vos. Se come las s, cada vez tiene más panza, ya le salieron canas, tiene un corte de pelo espantoso y no hay forma de que entienda que el marrón y azul no combinan, pero aún así me encanta, me mata, me revive y me todo. No hay vuelta que darle, ¿para qué dársela?.
No. No hay argumento racional que pueda ser válido. Vos no me desvelás. Con vos no sueño, con vos no soy yo. Ni es mi complemento, ni mi otro yo ni mi media naranja, él es el "él" con el que yo estoy eligiendo ser y hacer, no vos. No te puedo pedir disculpas, ni por lo que siento, ni por lo que no. Vos no sos y este tango se baila de a dos.
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Jugarle al amor
Cuando dejás de querer a alguien, pensás que nunca más vas a volver a experimentar esa mezcla de sensaciones, esa combinación exacta que se da solo cuando tenés a "la" persona enfrente. Lo pensás, sí, una y mil veces, pero por suerte no tenés razón.
Volver al ruedo siempre cuesta, pero se puede y el amor, cada amor, es como una huella dactilar o las formas de la lengua, uno es distinto a todos y también es distinto con todos. A vos te quiero de una forma diferente de la que quise antes y probablemente opuesta de la que voy a querer a otra persona después.
Maupassant también lo decía, "no voy a contar nuestra historia, porque el amor tiene solo una: amar y ser amado", yo no sé si te amo. Quizá sea la misma incompatibilidad del guante derecho con la mano izquierda la que hace que vaya a vos como los bichos a la luz, hipnotizada, magnetizada, totalmente idiota, y como también decía Maupassant con un sólo nombre en los labios, un solo pensamiento en el cuerpo y un sólo motivo para que mis latidos se aceleren.
Son las 12. La hora pactada, esa puerta que separa mi mundo del que tienen el resto de los mortales puede abrirse o no, puede que no pase nada o puede que nos pase todo. Todo junto. Yo me la juego a que estás atrás. A que también me buscabas. A que, por fin nos encontramos. A que aunque seamos tan diferentes, podremos construir grandes cosas juntas. Una y mil veces, apuesto a vos, al amor después del amor.
Volver al ruedo siempre cuesta, pero se puede y el amor, cada amor, es como una huella dactilar o las formas de la lengua, uno es distinto a todos y también es distinto con todos. A vos te quiero de una forma diferente de la que quise antes y probablemente opuesta de la que voy a querer a otra persona después.
Maupassant también lo decía, "no voy a contar nuestra historia, porque el amor tiene solo una: amar y ser amado", yo no sé si te amo. Quizá sea la misma incompatibilidad del guante derecho con la mano izquierda la que hace que vaya a vos como los bichos a la luz, hipnotizada, magnetizada, totalmente idiota, y como también decía Maupassant con un sólo nombre en los labios, un solo pensamiento en el cuerpo y un sólo motivo para que mis latidos se aceleren.
Son las 12. La hora pactada, esa puerta que separa mi mundo del que tienen el resto de los mortales puede abrirse o no, puede que no pase nada o puede que nos pase todo. Todo junto. Yo me la juego a que estás atrás. A que también me buscabas. A que, por fin nos encontramos. A que aunque seamos tan diferentes, podremos construir grandes cosas juntas. Una y mil veces, apuesto a vos, al amor después del amor.
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