miércoles, 10 de mayo de 2017

Este puñetero blog

¿Qué hace uno para evitar situaciones de este tipo en el 90% de los casos?... ¡¡¡SE ESCAPA!!! Créanme que tengo razón… como la mayoría de las veces.
Ejemplos hay miles: el que trabaja mucho, el que estudia mucho, el que lee mucho, el que escribe mucho, el que viaja mucho, el hombre o la mujer orquesta, el que tiene la casa llena de gente todo el tiempo o el que nunca está… hay tantas formas de escape como personas. Están los que salen a caminar, los que van a la pileta, los que hacen algún deporte, los que chatean, los que pintan, los que toman cursos hasta de cómo atarse los cordones con una mano… créanme que dentro de ese 90% que les mencioné antes hay formas de lo más creativas, otras formas como dormir o enfermarse, son demasiado obvias.
El quid de la cuestión es: ¿de qué nos estamos escapando?, ¿Qué es lo que nos hace día tras día recurrir a una o más formas de escape?, ¿Qué hace que elijamos una forma y no otra?, ¿Qué hace que en vez de decir que estamos disconformes nos escapemos?...
Así como dije que hay miles de formas de escaparse, también hay miles de cosas que hacen que nos escapemos.
Algunos se escapan de una realidad que no quieren enfrentar; de un mundo que les angustia ver; de un mañana que no es prometedor; de un hoy frustrante; de un hogar sin contención; de alguien que nos acompaña pero esperamos ver dormido cuando nos acostamos y ya fuera de la cama cuando nos levantamos; de un familiar insoportable o inoportuno; de la presión de ese examen que no sé si rendí bien o mal; de padres demasiado exigentes; de hermanos muy competitivos y…hasta de nosotros mismos
Este puto blog como dije al comienzo, es parte de mi forma de escape, la computadora, al menos yo me escapo de un entorno familiar crítico, una vida social escasa, un vacío existencial gigantesco y unas ganas tremendas de tener otra vida en la que pueda ser libre y pueda elegir… ¿lindo no?...
Desde que soy chica me encanta escribir, creo que es mejor terapia que un psicólogo y cuanto menos para mí es más barato…

Ojo, no estoy diciendo que lo que leyeron sea literatura barata, sino una forma ácida de ver la vida. Vida que si bien muchas veces es fantástica y nos trae personas o cosas maravillosas otras veces, se ensaña con nosotros hasta vernos aplastados en el suelo como hormigas para luego levantarnos y elevarnos y volver a tirarnos y volver a levantarnos… pero esa es otra historia complicada de esta chica complicada.

jueves, 13 de abril de 2017

El despadre

Quise. Quise mucho, muchísimo poder decírselo, pero me contuve. Ni bien lo contó se me revolvió todo, lo viejo, lo nuevo, lo que ya había pasado y también lo anterior. La entendía y más que nadie, pero ella nunca me entendió. Pasamos por lo mismo, por circunstancias casi calcadas, como si algunas cosas se heredaran casi de manera tan perfecta como la sangre.
Le quise contar todo. Yo también pasé hambre e inseguridad(es); también estuve sola y a la deriva sin poder parar de llorar y también me sentí desesperada, dolida y decepcionada, no sé si con él o con la vida misma, pero salí adelante. Una sale adelante porque no queda nada más, porque no queda de otra, porque no hay otra manera.
Él también relativizó mi cariño; midió en pesos nuestra relación; justificó hasta el hartazgo sus ausencias con un “no sé qué le hice” y desapareció de mi vida, porque a decir verdad, tampoco supo nunca hacerse cargo de la suya.
Cuando no tuve plata para llegar a fin de mes, tuve que vender mi secador de pelo, mi grabador y mi MP3; cuando no tuve qué comer robé de alguna heladera ajena o de la basura, esperé la buena voluntad de alguien a la salida de un negocio o me hice la boluda en algún evento y me llevé las sobras.
Mi él no se diferencia mucho del de ella. No estuvo para prevenirme, ni advertirme, ni consolarme y frente a todo eso, el hecho de no mantenerme fue una nimiedad. Y como fue una nimiedad, en el momento en el que pensé que me ahogaba, pateé más fuerte, salí a flote y empecé a caminar por mis propios pies.
Terminé el colegio y la facultad, hice amigos, viajé hasta donde pude, me afilié a un partido y milité. Cuando dejé de mirarlo a él, me pude mirar a mí y cuando lo hice, vi todo lo que me esperaba, todo lo infinito que podía alcanzar.

Quise mucho, muchísimo poder decírselo, para que sintiera que todo lo que está pasando es transitorio, que como dice la canción “del mismo dolor vendrá un nuevo amanecer” y que de si busca la luz la va a encontrar. Quise decírselo, pero en vez de todo eso, le di un abrazo y me callé. 

domingo, 2 de abril de 2017

Torta de chocolate sueca// Kladdkaka [ES]

Esta torta probablemente sea una de las más populares en las meriendas suecas. Cada café de la ciudad tiene una versión a la que puede introducirle ciertas variantes. Personalmente me gusta acompañarla con zanahorias y naranjas caramelizadas y también azúcar impalpable. Kladdkaka literalmente significa torta pegajosa. Su punto y tiempo de cocción son inferiores al de otro tipo de pasteles y es eso lo que la distingue y justamente lo que la hace tan buena. Es también una torta de rápida y sencilla preparación, pero el horneado debe hacerse con sumo cuidado. Con menos horno del necesario, la torta quedará estropeada. Si el tiempo de cocción supera los cuarenta minutos quedará demasiado seca y difícil de digerir. Para que esté en el punto justo es crucial vigilar la cocción durante los últimos minutos del horneado. 



Ingredientes
100 g
(7 tbsp)
manteca/mantequilla 
125 g
(1 cup)
harina 000
25 g
(4 tbsp)
cacao amargo en polvo.
1 pizca

sal.
3

huevos. 
225 g
(1 cup)
azúcar blanco refinado.
1 cucharada 

esencia de vainilla. 


Preparación

1. Precalentar el horno a 175° grados.
2. Derretir la manteca y dejar enfriar lentamente. 



3. Unir los huevos y el azúcar hasta que la mezcla sea liviana, fluida y pálida. 


4. Agregar la manteca derretida y el cacao en polvo hasta lograr una mezcla espumosa y consistente.  Batir al menos tres minutos con batidora eléctrica.

5. Poner en un molde previamente enmantecado y enharinado de 20x30. La torta crecerá durante el horneado, pero no demasiado.
6. Cocinar a fuego mínimo por alrededor de 18-22 minutos o hasta que los bordes estén dorados y crujientes.
7. La torta estará lista una vez que al presionar el centro éste necesite un poco de presión para romper la capa formada por el azúcar, pero por dentro siga estando blanda. Una vez que eso ocurra, dejar enfriar en el molde por lo menos durante una hora. Una vez fría puede conservarse hasta cuatro días en un lugar fresco y seco. 

Swedish sticky chocolate cake (Kladdkaka) [EN]


This cake is possibly one of the most famous Fika cakes in all of Sweden. Every café has a version of Kladdkaka (which literally means ‘Sticky Cake’). Yes, it is a bit like an underbaked chocolate cake (and that's exactly what makes it so very good). It’s also an easy cake to make, but watch the baking: too little and it’ll be a runny mess, too much and it’ll be a stodgy dry cake. 
Watch it closely during the last few minutes of baking time!


Ingredients
100 g
(7 tbsp)
unsalted butter
125 g
(1 cup)
plain (all-purpose) flour
25 g
(4 tbsp)
good quality unsweetened cocoa powder
pinch

salt
3

eggs
225 g
(1 cup)
caster (superfine) sugar
1 tbsp

vanilla sugar*
*Or use 1 teaspoon of vanilla essence.
Instructions

1. Preheat the oven to 175°C (350°F, gas 4, fan 160°C).

2. Melt the butter and leave to cool slightly

3. Whisk the egg and sugar together until the mixture is light, fluffy and pale.

4. Fold in the melted butter until you are left with a smooth chocolate mixture

5. Pour into a lined cake tin. This recipe fits a normal 20x30cm tin. The cake will not rise, but it will puff up slightly during baking

6. Bake on the lower rack of the over for about 18-22 minutes until the centre is lightly set.

7. If you press down gently on the cake whilst its baking, the crust should need a bit of pressure to crack. When this happens, the cake is done. Leave to cool in the tin for at least an hour. Once cooled, it can be stored in an airtight container for up to 4 days. 

sábado, 25 de marzo de 2017

Nunca Más (esta vez, en serio)

Hace 41 años te mataban no sólo por lo que creías, no sólo por lo que pensabas, sino también por lo que creían que podías llegar a hacer con todo eso que pensabas. La dictadura, las muertes, las torturas independientemente de las banderas políticas fueron padecidas por todo el pueblo argentino. 

Un pueblo sin memoria se condena a sí mismo a repetir una y otra vez los errores u horrores del pasado. Nuestra memoria, como argentinos, como militantes y como ciudadanos no es ni debería ser un habitáculo vacío que se prende porque sí en días específicos y luego se vuelve a dejar en stand by. No. Nuestra memoria está cargada de emociones, no es peso muerto, no es algo inerte. Nuestra memoria late, es nuestro valor agregado. Nuestra madurez social y política es la que hoy apaña a la democracia como sistema de gobierno y es esa democracia la que todos los días tenemos que salir a defender e incorporar en todos nuestros actos.

No nací sabiendo nada. Como a muchos otros, que nacieron (nacimos) en democracia, me lo incorporaron. Primero fueron mis viejos, después la escuela, los libros, los medios, quienes esa mañana de hace 40 años se despertaron y estaban en dictadura, quienes no vivieron para contarla, pero viven de otras formas...

Yo no lo viví, pero puedo y elijo transmitirlo y sé que no soy la única. Entre todos estamos creando las bases para que las generaciones futuras no tengan, al igual que nosotros, ni un atisbo de duda a la hora de levantar las banderas de quienes ayer lucharon para que hoy podamos ser libres en convicción y pensamiento. 

Ni tenemos que olvidarnos de dónde venimos y tampoco tenemos que perder de vista hacia dónde vamos ni por qué luchas bregamos. Queda mucho camino para tener el país que soñamos y si inclusive en democracia nos sigue faltando gente, como sociedad, no podemos estar completos. Que el NUNCA MÁS nos dure para SIEMPRE.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Wednesday

1. BAJA PRESIÓN: algún día me voy a tatuar el 8/5, solo para recordarme que siempre se puede bajar un poco más.

2. LOS CINCO MINUTOS: sea la hora que sea, duermas solo o con quien sea, los "cinco minutos más" después de posponer la alarma, nunca son cinco minutos.

3. BACON Y MEDIALUNAS: es legal desayunar cuantas veces sea necesario, para ligar de arriba y por algunos minutos una ráfaga limpia de aire acondicionado.

4. ZOMBIES: no importa que esté muerto hace más de veinte años, sigo hablando de él en presente, como si me lo fuera a encontrar mañana. No importa que esté vivo y dando vida, cuando lo nombro, siempre es en pasado, casi como si no hubiera existido.

5. PARADERO: ¿adónde creés que te vas a esconder, si de un fantasma no se puede escapar?

6. GENTILEZA: "si estás embarazada o con pibes podés pasar directamente... igual pasá, hay tipos que vienen con bebés para pasar primero y me hacen dar bronca, hoy el calor es inhumano para todos"

7. DOBLE RACIÓN: "No hay fruta, agarrate otro pan". Como si fuera lo mismo, como si diera lo mismo.

8. FANTASMAS: cuando estás por dejar algo, te cruzás con todas las razones que, a lo largo de los años, tuviste para no dejarlo.

9. PORTACIÓN DE CARA: el tipo me había manoteado durante un recital, era piba, boluda, corrí y me largué a llorar. Lo vi ayer, hoy, mañana. Trabaja en la esquina de casa. Pasó media década, yo sé que soy una más en su haber, pero él es el único que miro y me da náuseas.

10. PUNTOS CARDINALES: "son 6 pesos", "son 6,25, porque aunque sean 15 cuadras, hay cambio de sección", "¿por qué me peleás por 25 centavos si a fin de año vas a pagar 11 mangos"... y así los choferes de la línea ESTE, demuestran que hace mil años que perdieron el norte.

11. CEBADA: pensaba que en verano y con cuarenta grados, me bastaba un helado para ser feliz. Y entonces descubrí la birra recién sacada de la heladera.

12. USOS: los volantes que dan los pibes vestidos de cocineros no sirven ni para abanicarse. Es en ese momento cuando hay que recurrir a la chica que reparte las muestritas de Pantene.

13. CON LA FRENTE MARCHITA: uno empieza a entender el tango cuando está más lejos de cumplir 15 que de llegar a duplicarlos.

14. LA MEDIA VUELTA: andate de mi mundo, andate con el sol, andate cuando se muera la tarde.

15. AL REVÉS: en el Registro Civil, a mayor edad, mayor el arancel (y ni hablar si ya estás muerto)

16. FICCIÓN; y no hay novela que pueda se le pueda comparar a lo intrincado de algunas realidades.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Letra y Música 2

Nunca había leído testimonio más desgarrador que el de Noches Blancas, nadie me había cantado tan bien las cuarenta como don Eduardo en El Libro De Los Abrazos. Nadie me había transmitido tan bien lo "loco" del amor y la fuerza de los celos como el Romeo y el Otelo de Shakespeare y nada me hacía "volar" tanto como el realismo mágico del Gabo o las historias de Ray Bradbury, que de tan prácticas eran fantásticas y de tan fantásticas, llegaron a ser reales. Tampoco nadie me había dado tantas vueltas como Descartes o parecido tan interesante y al mismo tan insulso como Gray y su atlas de medicina.

Fue en ese momento, cuando mi realidad superó todas mis ficciones ya escritas, cuando empecé a leer menos y tuve la necesidad imperiosa de (d)escribir(me) más. Creía saber cómo se sentía un beso porque lo había leído tanto en un libro de poemas como en uno de medicina, pero recién fui capaz de describirlo cuando me dieron uno. Esa misma situación se dio con todas las cosas y experiencias por las que fui pasando después. La lectura fue mi teoría y cuanto más creciera, más tendría que apropiarme de la escritura como práctica. No por nada, los escritores escriben y describen TODA su vida, aunque nunca jamás escriben sobre sí mismos.

Leer o escribir bajo presión es imposible. Se hace o por mero impulso o no se hace. Un libro no te llega por azar, uno lo elige y quizá ese libro también lo elija a uno. Así fue como los primeros me los mandaba mi abuelo junto con bolsas y bolsas de golosinas, los siguientes mi papá y los restantes los fui consiguiendo hasta hacer de mi biblioteca un club. No me imagino otra forma de leer que no sea escribiendo, ni me imagino una descripción de mi vida sin la lectura como arma, aliada y en muy contadas ocasiones, también enemiga.

La idea, la inspiración, ese algo que surge de la necesidad de tomar una lapicera o empezar a tipear no viene porque sí y lo mejor del asunto es que del mismo modo que la imaginación, la escritura tampoco tiene techo, mucho menos, piso. Así como amor no es literatura sino se puede escribir en la piel, así como todo conflicto, todo cambio tiene un detonante, todo lo escrito tiene un porqué y un para qué. Ya sea que se escriba un microrrelato, los 140 caracteres de un tuit, una novela o tu propia biografía lectora, siempre hay una razón. La de hoy, es presentarme, representarme y volver a descubrir esos motivos por los que justamente creo que si todo lo demás falla hay que leer, pero más que nada, no dejar de escribir.